Después de los meses de verano, nuestros pies suelen necesitar un poco más de atención. Sandalias, caminar descalzo, piscinas, playa, calor y humedad pueden favorecer la aparición de sequedad, durezas, pequeñas grietas o alteraciones en las uñas y la piel.
Con la llegada de septiembre es un buen momento para revisar el estado de nuestros pies y recuperar unos buenos hábitos de cuidado.
1. Hidrata la piel de los pies
El calor, la exposición al sol y el uso de sandalias pueden provocar que la piel esté más seca y áspera, especialmente en talones y zonas de apoyo.
Aplica diariamente una crema hidratante específica para los pies, insistiendo especialmente en los talones y las zonas con mayor tendencia a la sequedad.
Importante: evita aplicar crema entre los dedos, ya que el exceso de humedad puede favorecer problemas en la piel.
2. Revisa talones, durezas y grietas
Las durezas son frecuentes después del verano, pero no conviene eliminarlas agresivamente en casa con cuchillas u objetos cortantes.
Si existen grietas profundas, zonas dolorosas, durezas recurrentes o callos que aparecen siempre en el mismo punto, es recomendable realizar una valoración podológica. Muchas veces, la causa está relacionada con la forma de apoyar el pie o con el calzado.
3. Presta atención a las uñas
Después del verano es un buen momento para observar las uñas con detenimiento.
Comprueba si presentan:
- Cambios de color.
- Engrosamiento.
- Fragilidad o descamación.
- Separación de la uña de la piel.
- Alteraciones que no estaban presentes anteriormente.
No todos los cambios en las uñas significan que exista una infección por hongos. Por eso, ante una alteración persistente, lo recomendable es realizar una valoración profesional antes de iniciar un tratamiento.
4. Seca bien los pies
La humedad mantenida entre los dedos puede favorecer la aparición de problemas cutáneos.
Después de ducharte, bañarte o hacer deporte, seca cuidadosamente todo el pie, prestando especial atención a los espacios entre los dedos.
Si notas picor, descamación, enrojecimiento o pequeñas grietas entre los dedos que persisten, consulta con un profesional.
5. Recupera un buen calzado
Con la vuelta a la rutina también cambia nuestro calzado. Pasamos de sandalias y calzado abierto a zapatos cerrados durante muchas horas.
Procura elegir un calzado cómodo, transpirable y adecuado para la actividad que vas a realizar. Si has pasado muchas semanas utilizando calzado muy abierto, evita realizar cambios bruscos a zapatos rígidos o poco adaptados a tus pies.
También es importante que el calzado tenga espacio suficiente para los dedos y que no produzca rozaduras ni puntos de presión.
6. No olvides revisar las plantillas
Si utilizas plantillas personalizadas, septiembre puede ser un buen momento para comprobar su estado, especialmente si han soportado un uso intenso durante el verano.
El desgaste, los cambios en los materiales o una modificación de tus necesidades pueden hacer necesaria una revisión.
7. No ignores el dolor
Un error frecuente es pensar que un dolor en los pies desaparecerá por sí solo.
Si después del verano notas dolor al caminar, molestias en el talón, metatarsalgia, molestias en los dedos o cualquier otra alteración que persiste, conviene valorar su origen.
El dolor puede ser una señal de que existe un problema que merece atención y, cuanto antes se identifique, más sencillo suele ser abordarlo.
8. Haz una pequeña revisión de tus pies
Puedes dedicar unos minutos a observar tus pies al volver de vacaciones.
Comprueba el estado de la piel, las uñas, los talones y las zonas de apoyo. Busca cambios respecto a meses anteriores y presta atención a cualquier lesión, rozadura o molestia que no desaparezca.
Septiembre es un buen momento para empezar de nuevo
Nuestros pies soportan nuestro peso y nos acompañan durante todo el día. Después del verano, dedicarles unos minutos de atención puede ayudar a prevenir problemas y detectar alteraciones a tiempo.
Si tienes dudas sobre el estado de tus pies, uñas, durezas, callosidades o molestias al caminar, una revisión podológica puede ayudarte a conocer qué está ocurriendo y cuál es el tratamiento más adecuado.
Cuida tus pies hoy para seguir caminando bien mañana.

